Un sitio exquisito, con una decoración y un servicio de lujo. Nos hubiéramos quedado 15 noches más. Stefano y todo el personal eran extremadamente serviciales y eficientrs. El desayuno, todo casero, exquisito, con productos de km 0. El spa es un sueño, poder estar en un jacuzzi a -4 ° en el exterior, rodeado de nieve y con vistas a las Dolomitas no tiene precio. La ropa de cama, las toallas, todo de un nivel top. El pueblo es precioso. No podemos decir más que estamos desando volver. GRAZIE STEFANO!