Al comienzo no encontrĂĄbamos el hotel porque en la calle aparece como hotel Emilia. Esta medio empinado, pero nada del otro mundo. EstĂĄ relativamente cerca a todo, la atenciĂłn es maravillosa, la cama es muy cĂłmoda y te atienden con bastante cariño. Maribel ayudĂł a que nuestra estadĂa sea increĂble, junto con todos los que forman parte del hotel. Ofrecen menĂșs si es que no quieres salir, el wifi es bueno, la iluminaciĂłn tambiĂ©n.